LLEVA UNA AGENDA


Llévala siempre a clase. En ella puedes anotar tareas, fechas de examen, de entrega de trabajos, las notas que sacas, teléfonos de compañeros y un montón de datos útiles. No dejes los trabajos monográficos para el final. El trabajo tiende a acumularse, especialmente en época de exámenes.

NO ABUSES DE LA TELE NI DE LAS VIDEOCONSOLAS


Si hay algún programa habitual que quieras ver, inclúyelo en tu horario de estudio como un periodo de descanso. Si es un programa excepcional estudia antes el tiempo que vaya a durar el programa para recuperarlo. Las videoconsolas déjalas para el fin de semana. Estos juegos son muy adictivos. Tienden a ocupar tu mente.

PLANIFICA EL ESTUDIO


Haz un horario de estudio para diario y uno especial para la semana antes de los exámenes. Ten tu horario en lugar bien visible. Deja tiempos vacíos de comodín. El horario ha de ser realista (que se pueda cumplir) pero riguroso (que se cumpla con precisión).

DEBES COMPRENDERLO TODO.




Para ello, cuando tengas una duda debes, si es en casa: consultar diccionarios, enciclopedias, libro de texto, anotar la duda para preguntarla al profe... y si es en clase: preguntar al profesor y a los compañeros. No deben quedar dudas.

¡TRABAJA CON ENERGÍA Y DECISIÓN!



No te dejes vencer por las dificultades. Si dudas de tu capacidad, pregunta a algún profesor de tu confianza si lo que pretendes alcanzar está a tu alcance. De ser así, lánzate a por ello y entrégate. ¡Ánimo! Casi siempre podemos más de lo que creemos.